
En el último Break Financiero analizamos los datos que nos dejó el mercado durante la semana; principalmente motorizado por la baja de tasas de la FED (a nivel internacional) y los datos de inflación de noviembre, junto con la nueva licitación del Ministerio de Economía (en el plano local).
Luego de un noviembre de consolidación, los mercados entran en una etapa donde los movimientos marginales empiezan a decir mucho. Diciembre suele ser un mes particular y, como cada año, vuelve a aparecer el concepto del “Rally de Navidad”.
¿Existe realmente el Rally de Navidad?
Los datos muestran que cerca del 75% de los diciembres son positivos para el S&P 500. Sin embargo, más que un rally navideño en sentido estricto, lo que suele pesar es el rebalanceo de carteras. Muchas gestoras, al haber superado sus benchmarks durante el año, reducen riesgo y se alinean con los índices para asegurar resultados, lo que explica parte del comportamiento positivo de fin de año.
El consumo estacional también juega su rol, especialmente en sectores vinculados a ventas navideñas, aunque hoy empresas como Apple o Amazon se comportan más como activos de valor que de crecimiento.
Fed, tasas e inflación: señales mixtas
La Reserva Federal confirmó la baja de tasas, un movimiento ampliamente descontado por el mercado. Lo relevante fue el mensaje: crecimiento proyectado al alza, inflación algo más controlada (aunque aún por encima del objetivo) y un mercado laboral que no muestra grandes cambios.
La baja de tasas no fue unánime, lo que moderó la reacción positiva. Aun así, la posibilidad de que la Fed vuelva a comprar deuda e inyecte liquidez mantiene expectativas favorables para los activos financieros, con especial atención a los sectores más sensibles al costo del capital.
Inflación local y licitación
En el frente local, el dato de inflación volvió a ocupar un lugar central en el análisis. Noviembre mostró un nuevo rebote, marcando el quinto mes consecutivo con cierta resistencia a la baja. Si bien el movimiento estaba en gran parte descontado por el mercado (producto del arrastre del proceso cambiario y electoral), vuelve a encender el debate sobre la velocidad del proceso de desinflación.
El mayor impacto se observó en servicios y precios regulados, que continúan siendo el componente más rígido del índice.
Un dato a seguir de cerca es que la inflación mayorista venía desacelerando con mayor claridad en los meses previos. Históricamente, este movimiento suele trasladarse al índice general con un rezago de algunos meses, por lo que el mercado estará atento a confirmar si esta desaceleración empieza a reflejarse en los próximos datos. En términos de expectativas, el mercado comienza a pricear una inflación implícita cercana al 23% para 2025.
La otra cara de la moneda fue la licitación del Ministerio de Economía que resultó la noticia positiva de la semana: se logró rollover total de vencimientos, extensión de plazos y baja de tasas. La curva CER fue una de las grandes ganadoras del rebote inflacionario, mientras que la elección entre tasa fija, inflación o dólar sigue muy ajustada y dependerá de expectativas particulares de cada inversor.
Un año marcado por sectores
2024 deja una fuerte polarización sectorial. El sector tecnológico tuvo un desempeño extraordinario, impulsado en gran parte por la inteligencia artificial. Los commodities también fueron protagonistas: el oro con fuerte demanda de bancos centrales y la plata destacándose incluso por encima del metal dorado, apoyada en su uso industrial.
Sectores defensivos como salud quedaron más rezagados, aunque empiezan a mostrar valuaciones más atractivas de cara al próximo ciclo.
Mirando hacia adelante
Diciembre trae estacionalidad, menor volumen y decisiones más tácticas. El mercado parece cómodo esperando definiciones: inflación, tasas, política monetaria y consistencia fiscal. En ese contexto, la diversificación y el equilibrio entre devengamiento y cobertura vuelven a ocupar el centro de la estrategia.