
Cerramos el mes de abril con un escenario local que, en medio de todo el ruido externo, sigue mostrando señales sólidas. El BCRA acumula compras históricas, la inflación empieza a dar señales de baja y el mercado de deuda entra en una zona de transición. Acá los puntos clave.

- El BCRA bate récords históricos de compra de reservas
Desde el 5 de enero, el Banco Central lleva una racha compradora ininterrumpida que ya acumula cerca de USD 6.500 millones en lo que va del año, superando a todas las gestiones presidenciales desde 2001, incluyendo a la de Néstor Kirchner que fue la única comparable. Esta semana el ritmo se aceleró: hubo jornadas de casi USD 200 millones en un solo día.
¿Por qué ahora? La liquidación de la cosecha gruesa, que venía demorada por las intensas lluvias de las últimas semanas, está retomando ritmo. A eso se suman dos fuentes de dólares que no siempre se ven: las obligaciones negociables corporativas (con el sector energético como protagonista) que en los primeros 10 días de abril ya sumaron USD 10.000 millones emitidos, con más de USD 3.000 millones todavía pendientes de liquidar.
Y el RIGI, que aunque tímido todavía, ya dejó ingresos netos cercanos a USD 750 millones desde su lanzamiento. Tres fuentes de dólares que juntas le dan al BCRA un colchón que el año pasado no tenía.
- Inflación de abril: la gran pregunta de la semana
El mercado está mirando el dato de inflación de abril con mucha atención. Las estimaciones van desde 2,7% a 3,4%, y la diferencia importa: si llega por debajo del 3%, sería una señal muy positiva de desaceleración sostenida.
Lo que está claro es que los precios de la última semana frenaron bastante. Pero hay que tener cuidado con el arrastre estadístico de marzo, que fue alto. Para Portfolio, un dato en torno al 2,7%-2,8% ya sería un escenario muy favorable. El mercado, mientras tanto, está descontando tasas por debajo del 2% mensual , lo que implica rendimientos reales negativos, apostando a que la desinflación va a continuar.
- Carry trade, CER y la transición que se viene
Las tasas en pesos siguen en terreno negativo en términos reales: rinden cerca del 2% mensual contra una inflación del 3,4% en marzo. Eso se sostiene mientras el carry trade siga siendo rentable, es decir, mientras el tipo de cambio no se mueva. Y por ahora, con el BCRA comprando fuerte y el dólar con sesgo bajista, ese trade tiene recorrido.
Pero el ciclo tiene un límite. Hacia la segunda quincena de mayo, el vencimiento del impuesto a las ganancias corporativas va a aumentar la demanda de dinero y puede presionar levemente las tasas al alza, lo que significaría que los instrumentos de deuda en pesos podrían sufrir un poco. Para los que están adentro, paciencia. Para los que están afuera, puede ser una ventana de entrada a mejores tasas.
En cuanto al CER, ya está muy arbitrado con la tasa fija. El tramo corto pierde atractivo relativo. En Portfolio vemos que el TCX27 (con vencimiento en junio de 2027) sigue siendo una buena alternativa con cobertura si la inflación sorprende al alza. El tramo más largo empieza a cobrar sentido recién a partir de 2028.