
Arrancamos la semana después del finde largo con varios datos que, a simple vista, parecen contar una historia… pero cuando los miramos un poco más de cerca, dicen bastante más. 👀
La inflación volvió a ubicarse por encima del 2%, aunque con una composición muy particular. La renta fija empieza a ofrecer algunos rendimientos atractivos para el corto plazo, mientras que en acciones la estrategia parece pasar cada vez menos por mirar el índice completo y más por elegir empresa por empresa.
A eso se suma una nueva regulación que puede generar movimiento en el mercado de capitales: los Fondos de Asistencia Laboral.
Estas son las claves de la semana:
Inflación: arriba del 2%, pero con una señal detrás del número
El dato de julio mostró una inflación muy heterogénea entre rubros. Recreación, cultura, hoteles y restaurantes estuvieron entre los principales impulsores, en buena medida por el efecto de las vacaciones de invierno. De hecho, recreación y hoteles explicaron en conjunto alrededor del 36% de la inflación del mes. En el otro extremo, indumentaria volvió a mostrar deflación.
La señal que nuestros analistas consideran más interesante estuvo en la inflación núcleo, que se ubicó sensiblemente por debajo del nivel general (1,8%). Después de varios meses en los que venía moviéndose cerca o incluso por encima del índice, que empiece a consolidarse por debajo puede ser una señal favorable para el proceso de desinflación.
¿Por qué importa?
Más que reaccionar al 2% mensual de forma aislada, el mercado empieza a preguntarse cómo seguirá la tendencia hacia fin de año. Si la inflación logra volver por debajo de ese nivel, cambia también la comparación entre tasa fija, CER y otros instrumentos.
La renta fija corta vuelve a ofrecer oportunidades
La última licitación del Tesoro fue menos agresiva en absorción de pesos que la anterior y dejó algo más de liquidez en el mercado. Al mismo tiempo, varios instrumentos de tasa fija empezaron a mostrar rendimientos que, frente a una inflación cercana al 2% mensual, podrían ofrecer retorno real positivo.
Dentro de ese escenario, los analistas destacaron especialmente los vencimientos cortos hacia noviembre y enero, que pueden resultar útiles no solo para inversores sino también para empresas que buscan administrar liquidez con mayor rendimiento que un plazo fijo o un fondo de money market.
¿Por qué importa?
Después de varias semanas de movimientos fuertes en tasas, empiezan a aparecer instrumentos que permiten saber con mayor precisión cuánto se cobrará al vencimiento y, al mismo tiempo, intentar ganarle a la inflación sin extender demasiado el plazo.
Merval: menos índice, más selección
El mercado accionario argentino sigue encontrando dificultades para avanzar como conjunto. La cercanía del calendario electoral y un contexto internacional más volátil hacen que nuestros analistas sean cautelosos con una estrategia basada simplemente en comprar el índice.
Pero eso no significa que no haya oportunidades.
La mirada está puesta en empresas con buenos balances, proyectos concretos y sectores con motores de crecimiento propios. Durante el Break se destacaron compañías como Pampa Energía, YPF, Central Puerto y Vista, especialmente aquellas vinculadas al desarrollo energético y Vaca Muerta.
¿Por qué importa?
El escenario empieza a premiar más la selectividad que la exposición general al mercado. Para inversores de mediano y largo plazo, el foco puede estar en identificar empresas cuyos fundamentos continúen sólidos incluso cuando el índice se mueve lateralmente.
FAL: un nuevo jugador para el mercado de capitales
Durante la semana también se conocieron más detalles sobre la reglamentación de los Fondos de Asistencia Laboral (FAL) y los activos que podrán integrar sus carteras.
El esquema tendrá un perfil conservador: podrá incorporar deuda pública en pesos, determinadas Obligaciones Negociables y deuda provincial, con requisitos estrictos de calidad crediticia. Para ON y títulos provinciales se exigirá calificación AAA de dos calificadoras, mientras que la exposición al tipo de cambio tendrá un límite del 10%.
A medida que estos fondos acumulen aportes, podrían transformarse en una fuente relevante de demanda institucional para instrumentos en pesos, particularmente deuda pública y emisiones corporativas de alta calidad.
¿Por qué importa?
Además del impacto laboral para las empresas, aparece una consecuencia financiera: puede nacer un nuevo comprador estructural dentro del mercado local. Eso podría modificar la demanda por determinadas letras, bonos y ON en los próximos años.