
En Argentina seguimos yendo al revés del panorama global… pero esta vez, en un camino positivo. Analizamos una semana compleja a nivel internacional y con buenas señales en terreno local.
Las 3 claves de la semana
→ El BCRA está a un paso de los USD 9.000 millones comprados en el año: Solo el miércoles compró más de USD 300 millones. Con la cosecha agro todavía liquidando y el superávit energético en máximos, el flujo de dólares tiene espalda para varios meses más.
→ Las exportaciones argentinas batieron récords históricos: Energía subió un 85%, manufacturas industriales un 43% y Argentina agotó cupos de exportación con Europa antes que Brasil. El superávit comercial de 2026 está muy por encima del año pasado.
→ La actividad económica rebotó:Industria y construcción empezaron a sacar la cabeza del agua. Minas y canteras creció más del 5% interanual. El RIGI empieza a rendir frutos.
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- El superpeso: ¿fortaleza o riesgo?
Mientras el dólar se fortalece globalmente y muchas monedas emergentes sufren, el peso argentino se mantiene prácticamente en el mismo nivel que tenía en septiembre-octubre del año pasado, y hoy está un 25% por debajo del techo de la banda cambiaria. El BCRA compra fuerte, las exportaciones proveen al mercado de dólares y los importadores no salen a buscarlos porque el tipo de cambio no los incentiva.
El resultado es un peso que, paradójicamente, se aprecia en un contexto global adverso. ¿Cuánto puede durar? Los analistas esperan un deslizamiento gradual del tipo de cambio sin que rompa nada, pero la normalización de las importaciones y el vencimiento de obligaciones fiscales en junio pueden empezar a mover la aguja.
Para inversores particulares: el carry trade en pesos sigue vigente pero se desacelera, el devengamiento ya cae por debajo del 2% mensual en muchos instrumentos. La cobertura empieza a tener más sentido que la especulación pura. TAMAR gana atractivo relativo frente a tasa fija pensando en el segundo semestre y el año electoral.
Para empresas y pymes: si tienen flujo en dólares o están pensando en importar insumos, el tipo de cambio actual es una ventana. Cuando las importaciones se normalicen y el tipo de cambio deslice, las condiciones van a cambiar. También vale tener en cuenta la baja de retenciones anunciada por Milei, aunque el impacto pleno se verá en la cosecha del año que viene, es una señal importante para planificar la próxima campaña.
- Exportaciones récord: Argentina diversifica su canasta
El dato de balanza comercial de abril fue uno de los mejores en mucho tiempo. Las exportaciones de energía y combustible subieron un 85% (empujadas tanto por precio como por volumen) y las exportaciones industriales crecieron un 43%. Argentina también agotó en pocos días los cupos de exportación de huevos y arroz que tenía acordados con Europa, dejando a Brasil sin su parte del cupo por haber liquidado más lento.
El superávit energético solo del mes fue de entre USD 1.200 y USD 1.300 millones. Con el RIGI sumando, las obligaciones negociables corporativas liquidando y la cosecha agro todavía con mucho por entregar, el flujo de dólares de los próximos meses luce sólido.
Para inversores particulares: este panorama de dólares abundantes sigue comprimiendo el riesgo país y sostiene el atractivo de los bonos soberanos en dólares. El tramo corto ,antes de las elecciones de 2027, sigue siendo la opción más conservadora. El tramo largo tiene más upside pero más volatilidad política.
Para empresas y pymes: la diversificación exportadora es una oportunidad real. Si su sector tiene capacidad de exportar (alimentos, manufacturas, servicios) el contexto de tipo de cambio y apertura comercial es favorable. La baja de retenciones para el agro también es una señal de que el gobierno apuesta a más volumen exportado, no solo a más precio.
- Actividad económica: los sectores que empiezan a respirar
El EMAE de marzo mostró un fuerte rebote mensual que sorprendió al alza. Lo más interesante no es el número en sí sino quiénes empujan: industria y construcción, dos sectores que venían muy golpeados, empezaron a recuperarse. Minas y canteras creció más del 5% interanual, traccionado por el RIGI y los proyectos energéticos y mineros en marcha.
El crecimiento sigue siendo heterogéneo: hay sectores que van bien y otros que todavía sienten el ajuste. Pero la tendencia de mediano plazo empieza a ser positiva, y con la cosecha agro, la energía y la minería como motores, hay base para que eso continúe.
Para inversores particulares: el rebote de actividad valida la apuesta por acciones locales, especialmente energéticas. YPF y Vista se reacoplaron al índice XLE de grandes petroleras globales después de haberse desprendido a principio de año. Pampa, más orientada al gas que al crudo, sigue rezagada pero con potencial: BofA subió su precio objetivo a USD 112-114 cuando hoy cotiza en torno a USD 75. Los grandes fondos globales, incluyendo a Druckenmiller, ya aumentaron su exposición al sector energético.
Para empresas y pymes: construcción e industria rebotando es una señal relevante si están evaluando proyectos de expansión o inversión en infraestructura. El contexto de obra pública reactivándose y el RIGI atrayendo inversión privada en energía y minería puede generar oportunidades concretas en la cadena de proveedores de esos sectores.
Para estar atentos a lo que se viene
→ El FMI aprobó el desembolso, pero dejó tres advertencias
El FMI aprobó el desembolso de USD 1.000 millones y la plata llega hoy. Las reservas brutas ya subieron un 8,6% en lo que va de 2026, pasando de USD 43.105 millones a USD 46.803 millones.
Sin embargo, el Fondo dejó tres advertencias que vale la pena entender:
Política monetaria. El FMI le pide a Argentina que pase del control de agregados monetarios a manejar la tasa de interés, lo que se conoce como inflation targeting, el esquema que usan la mayoría de los países “normales”. El desafío es delicado: si la inflación no baja lo suficiente y el gobierno sube la tasa para cumplir ese esquema, el freno sobre la economía puede ser significativo.
Medición de la inflación. La canasta del INDEC está desactualizada y el FMI pide actualizarla. Un cambio así puede hacer que los próximos datos de inflación luzcan distintos, no necesariamente porque los precios cambien, sino porque lo que se mide cambia.
Reservas líquidas. Aunque el número total creció, el Fondo advierte que las reservas líquidas siguen siendo bajas frente a los vencimientos de deuda que vienen. El BCRA compra fuerte, pero la deuda a pagar en 2027 sigue siendo el punto clave.